Mientras más estúpidos los hombres son Menos los caballos los entienden (29)

VIDAS

Soy la Gorda. Soy una labradora rubia, de ojos amarillos y cara muy seria. Nunca jamás me río. No sé por qué no puedo. Ojalá pudiera. Tuve varias personalidades en mis otras vidas. Fui Joe Strummer, Luca Prodan, Boris Vian, Lenin, “El Oso”, (el antiguo perro de mi dueño), Charlie Parker y quizás también Jimmy Hendrix. No puedo recordar con precisión todas mis otras vidas. Pero tuve muchas. Y muy intensas.

Camino cansinamente, moviendo siempre las caderas para un lado y para el otro. Cada vez que se me ocurre morder las pantorrillas de mi dueño, él se agacha y me acaricia el lomo. Por eso lo hago con frecuencia. No soy tonta, por más que algunos crean lo contrario. Amo sus caricias. Él lo sabe. Sé también que a él le encanta acariciarme. Lo tranquiliza. Le hace olvidar sus tontas preocupaciones. Lo obligo a dedicarse a lo que más debería importarle en la vida: hacerme mimos.

Me fascina dormir la siesta, echarme en un piso de cerámica fría los días de verano, acurrucarme contra la chimenea en invierno y salir a pasear todos los días que pueda. Pero lo que más me gusta es comer. Es cierto. Hay que decirlo: todos los labradores somos hambrientos. Padecemos un hambre eterna. Ustedes, los humanos, no saben lo que es eso. Ni se lo imaginan. Y menos que nadie, mi dueño.

Intento entretenerlo cada vez que puedo, cuando tengo la oportunidad de hacerlo. Cuando él me deja. Jugamos a corrernos el uno al otro por el jardín. A veces él me da una pelota de tenis, la agarro muy fuerte con mis dientes y él intenta sacármela. Pocas veces lo consigue. Y cuando lo hace, es porque yo se lo permito. Porque dejo de hacer fuerza con mi mandíbula. Lo hago sólo para complacerlo. Para que sienta que ha ganado. Que ha logrado salirse con la suya. Es una persona muy triste y muy seria mi dueño. Mucho más seria que yo. Si bien le encantan mis juegos, pocas veces lo he visto reír a carcajadas. Casi diría que nunca. Y eso que nos conocemos desde hace tiempo.

A la noche, dormimos juntos. Me encanta sentir el calor de su cuerpo y muy especialmente de sus pies, en donde yo siempre me ubico.

Estoy preocupada. Últimamente ya casi no juega conmigo. Ni me dedica un poco de tiempo como antes. Apenas si me mira. Apenas si registra mis payasadas, que yo hago con el único fin de entretenerlo. Morder un trapo de piso. Agarrar el tronco de un árbol y convertirlo en astillas. Destrozar medias y otras prendas…

Tengo miedo. Espero que todavía no me abandone. Quisiera que estemos juntos aunque sea un tiempo más. Y ya después sí. En unos años más ya estaré lista para afrontar una nueva vida.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s