Mientras más estúpidos los hombres son Menos los caballos los entienden (48)

TODO CAE

Árboles desolados, pájaros desmembrados, lluvia que cae. Todo cae… cae, cae. Cae hasta un fondo sin fondo. Arrasa. No queda nada. Arrasado. Todo. Completamente. Permanece, sí. Una luz. Al final del pasillo. ¿Al final? En calma.

Gente pugnando por salir. Violentamente. Manos detrás de manos. Manos que se suman a manos. Se suman, se multiplican. Una tras otra tras otra. Manos arriba delante detrás de manos. Pies que pugnan por salir, pisoteando manos. Manos sucias. Manos calientes. Desesperadas. Una más una más una. Más. Siempre más. Siempre una más. Pies en el aire. Apretando y destrozando ese colchón de manos muertas. Que yacen en el suelo de un lugar sin alma. Un pie que se precipita y corre. Corre con furia. Corre para salvarse. Y otro más. Y uno más. Un pie tras otro. Una mano que se cae y se suma a las otras, tiradas en el piso. Muertas. En cuestión de segundos. Se multiplican tanto que al final se dividen. Y no queda nada. Uno arriba del otro. Una pila. Una pila de zapatillas. Una pila de zapatillas rotas, gastadas, usadas, descosidas. Sin dueños.

Se quedaron sin dueños. Se fueron. Se fueron en hilera. Una hilera. Una fila. Una fila india. Una fila de indios. Una fila de vagos, atorrantes, desempleados. Borrachos. Desconsiderados. Desagradables. Indocumentados. Bárbaros.

Qué bárbaro. Qué bueno. Qué bueno que al final… Qué bueno que todo terminó al final. “Salgan ordenadamente en fila india, sin provocar disturbios, sin hacer desmanes, no se desbanden, no se descontrolen. Recátense. Cálmense. Que no cunda el pánico. Aquí no ha pasado nada. Es todo solucionable. Es todo… digerible, domesticable. Pero eso sí, salgan. Salgan que si no después… si no después…”

Salen. Los que pueden. Los que se acordaron. Los que tuvieron tiempo. Ganas. Hambre. Salen. Salen en filas. Muchas filas. Filas horizontales. Filas como fiambres. Salen. Como fiambres. Desordenados. Esparcidos por el suelo como trapos sucios. Como trapos. Viejos. A la buena de Dios. A la buena… Una pila humeante de mierda. Un hedor a mierda insoportable. Un olor insoportable, putrefacto. Mierda. Mierda humeante.

Se pisan. Se atrapan. Se quedan atrapados. En calma. En calma claman. En el final, la calma. La resignación. Quebrados. Oscuridad. Humo. Quebrados. Pese a todo pugnan. Quebrados. A la miseria. A la pobreza. A la…

Algunos se salvan. No, nadie se salva. No hay tiempo. No hay tiempo que perder. Y sin embargo se pierde. El tiempo pasa y se pierde. Ya está. Ya se perdió. Nos perdimos. Uno a cero. Diez mil a cero. Mil millones a cero. Una goleada. Una…

Nos miran. Nos miran y se avergüenzan. Yo tomo un whisky mientras tanto y digo: ¡Qué tragedia!

Señor, no diga nada, no tiene derecho a decir ni a pensar nada”.

Yo no fui, no hice nada, me mandaron, me mintieron, me dijeron que pasaba nada. Sí, eso. Que pasaba nada, que no estaba haciendo nada malo, una travesura nada más. Fue una travesura. Cosas de chicos. ¿No me van a perdonar? ¿No? Pobrecito de mí. Pobrecito de ese bebé tan chiquitito. Si ni siquiera sabía lo que hacía. Era un joven muy inexpresivo. Un nene que no decía nada. Una crianza. No prometía nada. Me prometieron. Me prometieron otra cosa. Además yo también sufro. A mí también me robaron la casa, las joyas, el auto, las pertenencias. Las posesiones. Los bienes inmateriales. Las… consecuencias. Me las robaron. Tengo sentimientos. Me robaron porque tengo sentimientos. Como tengo tantos sentimientos, me robaron. Decidieron robarme. Por ser tan sentimental, emotivo. Buena persona. Buen amigo. Buen compañero. Empático. Buen… Me dejaron desnudo, en la calle, y afuera hace mucho frío. Gritaba, pero igual hacía frío, o hacía frío porque gritaba. Para mí siempre hace frío. Para los que gritan. Siempre. Frío. Y entonces yo qué podía hacer. Nada. No hice nada. Me tomé un whisky y miré la tele, que para eso anda. Y gime. Y me reclama. Me obliga. Me obliga a que la encienda. A que la atienda, la quiera y la comprenda. Pobrecita, mi amor. Qué compañera. Pobrecita.

Estoy obligado. Estamos obligados…

No lo entiendo, si ayer votamos. Si mañana vamos a votar. Anteayer también. ¿Y pasado? Pasado también. Es el fin del semestre. El fin del plan quinquenal. El fin. Terminamos. Al fin terminamos… Con esta farsa.

Hay que votar. Ciudadanos a votar. Hay que votar para que nos digan que tenemos que atacar. Ataquemos. Ataquemos ya. Ataquemos, ataquemos, ataquemos. Ataquemos antes de votar. Para qué esperar. Me tiene harto la espera. Ataquemos. Ya. Un, dos tres, ya.

Ya. Ya. Ya. Ya.

Vamos. A la carga mis valientes. Vamos.

¿Y?

Nada.

¿Nada?

Nada.

Atacamos.

Atacamos y ganamos.

¿Cuánto? Ah, no sé cuánto. Ellos… cinco, nosotros… ¿diez mil? Sí, diez mil, creo. O diez millones. O diez. Sí, creo que diez. Uno y cero. Diez. Son números, no importa. El target. No importa. Ganamos, eso importa. Nos la cobramos. Se la hicimos pagar. Tuvimos nuestra venganza. Nuestra venganza fue una vergüenza. Pero nos vengamos. Qué vergüenza.

Nos vengamos de lo… porque una vez ellos nos hicieron la… entonces nosotros no podíamos dejarlo pasar. No señor. No. Ni locos. Eso sí que no.

¿Por qué fue que empezó todo esto?

¿Por qué?

Ah, sí, ya sé, fue por la… Los símbolos patrios. Sí, creo que fue por eso. Por eso o por la escarapela. O el atril. O… la que flamea… ¿Cómo se llama la que flamea? Algo patrio seguro. Algo. Por algo fue.

¿Y los otros?… Gritan. Gritan allá afuera, en la noche, en la tarde, durante la mañana. Gritan todo el tiempo. Sobretodo en la noche. Sobredosis. Sobredosis en la noche. Cuando más se oye. Cuando más duele. Cuando la luna es testigo de las…

Gimen de dolor. Aúllan.

Insoportables. Malos perdedores. Cobardes. No saben perder. No nos dejan dormir de tanto grito pelado. Allá afuera…

En la tormenta. Llueve tanto allá afuera. Tanto. Diluvia. Truena. Nieva. El llanto de los justos… El llanto de…

La televisión dice que llueve mucho. A cántaros. Caen baldes de agua helada. Baldes de ácido. Baldes de agua helada ácida, mientras yo me divierto. Juego a las cartas y tomo café con leche. Qué lindo. Tomar. Qué placer. Beber. Qué delicia. El solitario. Café con leche. Con mermeladas, con tostadas…

Estoy acá, sí, acá mismo, a tu lado, abrigadito, mientras los otros se… mientras se… Qué bueno. Mientras… Qué lindo espectáculo.

No digas que me desconocés. Nadie te va a creer. No te lo van a permitir. No estás autorizado…

No te escuchan. No te pueden escuchar. Lejos de mi whisky y de la tele no hay nada. No existe nada. Nadie anda. Cero. Cero. Nadie más. No te pueden escuchar. No. No. No podés salir. No sabés cómo salir. Lo intentaste y no funcionó. Lo nuestro no funcionó. Tampoco lo de otros. No va a funcionar. Sé que no. No. Seguro que no. No hay motivos. No hay.

Ayer pensaste: ¿y si lloro? ¿Y si me ahogo? Lloraste. No resultó. Te ahogaste. Tampoco. Hay que hacer mucho más. Si querés sobresalir, destacar, dar lástima, hay que padecer aún mucho más. Hay que… Ay, me duele. Me duele tanto que me río. Me río. Qué risa. Qué gracioso. Qué desconsiderado.

Soy fuerte, sano. Tengo nariz, ojos, manos, brazos, piernas, tórax. Tengo… tanto… por delante. Tengo mucho por delante. Mucho provenir. Por eso me río. Por eso soy sano. Porque me río. Porque yo… mientras los otros…

No fui ni soy ni seré: hermoso, precioso, delicado, bello, agradable, de buen trato, con mucha dinámica, gentil, sensible, solidario, amable, con espasmos. No. Nada de eso. No. Qué asco.

Mi padre era un hombre muy encorvado, viejo, feo. Sucio, arrugado. Surcos en la frente. Nariz chata. Manchas blancas en los labios. Piernas de barro. Pis de gato. Canas. Tantas canas. No nos parecemos en nada. Sí, en el café con leche. En eso me reconozco en él. Me reconozco. A veces. En eso y en el algodón con el que me vestían. Puro algodón. Puro. Siempre. Me vistieron. Alguna vez me vistieron… Nunca me miraron. Crecí sin ser mirado. Crecí. Alguna vez…

Mi madre, dolor de ovarios. Eso, nada más. Un fuerte, agudo, intenso dolor de ovarios.

Vivíamos en una covacha. Habitación de madera. Madera podrida. Hinchada. Podrida. Podrida por la humedad de estas lluvias sin fin. Madera harta de la lluvia. Habitación de madera llena de ratas, de cucarachas, de arañas.

Las cucarachas y las ratas me dejaban cicatrices, llagas, marcas de fábrica.

Las arañas no. Nada. Pobrecitas las arañas. Cómo me querían. Pobrecitas. Qué lástima.

Una amenaza. Eso es todo. Soy una amenaza para todos. Así de fácil. Basta. Basta de eso, algodón frágil. Basta de risas y de protestas. Basta.

Basta de llantos. Quieto. Quieto. No te muevas. No te muevas de donde estás. A ver si te pasa lo mismo que a mí. A ver si te toca mi misma suerte.

No te muevas. No te muevas ni un milímetro de donde estás que te transformás en mí. Y ahí te quiero ver. Quiero ver qué hacés ahí. Quiero verte. Te quiero. Te…

Quieto. Quieto. No llores. No. No vale la pena. Me quedo solo. Se apaga todo y yo me quedo acá, solo. Mientras se oscurece. Nos oscurecemos y nos apagamos. Solos. Sin compañía. No hace falta. No vale la pena.

No. No me parezco a nadie. Es cierto. Pura casualidad. Pura coincidencia. Cualquier semejanza con la vida real… Con la… Por supuesto… Es mera…

¿Querés saber algo? Me río. Sí. Estoy contento. Un último café con leche. Uno solo. Ahora. Uno. Ya. Uno solo. Uno más.

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