Mientras más estúpidos los hombres son Menos los caballos los entienden (50)

BOSQUE

Un bosque. Dormir en un bosque. Perderme dentro de la inmensidad de un bosque. Dormir sobre un colchón de pasto verde-verde. Al despertarme, no sabré dónde estaré. Nada será ya nunca lo mismo. Nada podrá serlo. Me habré puesto amarillo o muy violeta. Tendré ganas de darme un baño. Justo en un remanso del bosque, encontraré un río…

A veces lo presiento, todo puede cambiar. De un momento a otro. A veces lo presiento, estoy al borde del colapso. Estoy que no puedo más. A veces lo presiento. No sé por donde voy. Ni cómo me llamo. Intento poner orden. Pero siempre es en vano. El caos y la confusión son mucho más intensos. Y el desastre siempre está a punto de sobrevenir. A veces lo presiento, estamos a punto de terminar. El ritmo corre y corre. El pulso me salta de un lado al otro. Me río, lloro, canto y estornudo. Y ya no hay vuelta atrás. A veces lo presiento, este sueño se va a terminar. Quién sabe en dónde me despertaré. A quién conoceré. Espero en las afueras, que el viento corte mi piel. Escucho sonidos que me llaman. Me exigen que vaya a galopar. Si me despierto, si logro finalmente despertarme, me encontraré con lo que más amo: la luz de la tarde, en pleno invierno, que me refresca. Que me reinventa. Si me despierto, si logro despertarme, todo será igual a ahora. Sólo que hermoso. Y mucho mejor. Todo lucirá como ahora. Pero nada será lo mismo. Lo mismo de antes. Lo que me atormentaba. Seré más joven. Unos quince años más joven. O seré quizás veinte años más viejo. Me pesará el cuerpo. Me dolerán los calambres. Me crecerá el pelo blanco. Blanquísimo.

A veces lo presiento, todo puede cambiar. De un minuto a otro. De un acorde al siguiente. De un precipicio al final. Seré un bebé o un anciano. Seré un payaso. Un maestro. Un traidor o un esclavo. Quizás me convierta en una adolescente. En un veinteañero. O en un cuarentón. Nada de eso me importará. Seré quizás libre. Viviré más de cien años. Alrededor de unos mil. Veré a Venus realizar un nuevo tránsito a lo largo del sol. Seré como los Mayas. Seré sabio, viejo y extinto como ellos. Será el comienzo de una nueva era. La era del amor. Cuando todo este odio termine. Cuando lleguemos al pináculo del sufrimiento y el dolor.

A veces lo presiento, todo puede cambiar. Seré Paula. Seré Diana. O quizás ya no sea nunca más nadie ni nada.

A veces lo presiento, todo puede cambiar. Sólo si me doy vuelta. Si en el pasado, cuando era hombre, mujer, o planta, me hubiera dado vuelta, habría descubierto algo. Algo imprescindible. Algo importante. Algo a lo que ahora, bien pudiera aferrarme. El bosque será mi bosque. Me aislaré de todo, construyéndome un bosque. Una fortaleza exclusiva.

A veces lo presiento. Todo puede cambiar. De un segundo a otro. De acá para allá.

Si sólo me diera vuelta. Si sólo me atreviera a darme vuelta ahora. Y a mirar hacia atrás. Habría descubierto algo. Algo muy importante. Algo que es para mi central.

Sabría que ya todo ha cambiado. Que ya nada será igual. Las ruinas serían más hermosas. Y el pavor más terrenal.

Si me diera vuelta ahora, me vería a mí mismo. Incrédulo. Sorprendido. Ajeno a mi ajenidad.

Si me diera vuelta ahora, me encontraría a mí mismo… De un momento a otro, anciano, joven, bebé, o quizás sólo como un cadáver más.

Anuncios

Etiquetas: , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s