Diario de los casi 40 años (8)

Featured image

Últimos días de mayo de 2014. O primeros días de junio, ya no lo recuerdo con precisión. La memoria es sutil, engañosa y un poco farsante. Le fascina jugar con nosotros, lo sabemos.

Lo que sí es claro es que habían pasado apenas unas pocas semanas de mi cumpleaños número 39. se aceleraba (se acelera cada vez más, a pasos agigantados) el recorrido de la rueda que me permitirá, si todo marcha sobre rieles, llegar a los 40 años.

Como ya desde hace un tiempo me encuentro embarcado en un proceso de cambio al que vivo muy intensamente, (y que está dando enormes e inesperados resultados, aunque esa no haya sido su principal finalidad ni mucho menos, sino que sencillamente no hay finalidad alguna, sólo trazar nuevos trayectos y descubrirme asombrado en el camino), decidí hacer algo inédito para mí hasta el momento. Recurrí a los servicios de una astróloga altamente recomendada por una querida amiga y alumna. El objetivo: carta astral y revolución solar (un suerte de actualización de la primera) a la vez. Pensaba que sería a priori una experiencia fuerte, de esas que dejan marcas en el cuerpo y en la cabeza, y a la vez, una banalidad (aunque no del mal, como diría Hannah Arendt), una acción inútil y un tanto ridícula. Quiero decir, nunca creí en los astros. Nunca pensé que ellos determinaran mi vida ni mucho menos. Pero justamente de eso se trataba, de atreverme a hacer cosas que nunca había hecho, ni siquiera pensado, antes. De eso se trata todavía hoy, de aprender a ver, a sentir, a percibir las cosas desde otros puntos de vista, otras perspectivas distintas a las habituales en mí. A ver si de una buena vez aprendo algo. A ver si cambio esa mirada terca y empecinada que tengo sobre la vida, cual digno ejemplar de Tauro.

Y finamente la experiencia fue todo eso: desmesurada y banal, imponente y ridícula, fascinante y graciosa. Pero movilizadora. En algún sentido, hasta conmovedora. Fueron tres horas en aquel departamento de Once. Tres horas que quedaron grabadas en mi cabeza (y en un grabador digital). Tres horas que nunca más volví a escuchar. Tres horas que debería volver a escuchar. Tres horas de escuchar hablar a una extraña, que no sabía nada de mí o al menos muy poco, sobre mi vida, mis afectos, mis deseos, mis proyectos, mis ocupaciones, mis pasiones, mis miedos, mis dudas, mis vacilaciones, mis dolores. Mis futuros. Próximos y pasados. Todo a la vez. Todo junto. Todo de golpe. Cómo no sentirse, en algún punto, agobiado. Pero a la vez satisfecho. Y feliz. Muy, muy feliz. Con motivos para repensarme, reelaborarme, resignificarme, reinventarme. Con motivos de sobra para ponerme en cuestión, más allá de mi rectángulo mágico (un privilegio accesible sólo a unos pocos), del éxito social y personal fulgurante que me espera a partir de 2018, de las pérdidas familiares y amorosas, (o mejor dicho, amorosamente familiares), y de la posibilidad que tendré de conocer a personas interesantes, influyentes, determinantes, fascinantes, como yo.

Y por supuesto, todo esto suena ridículo y serio a la vez. Es burdo y trágico. Es cómico y dramático. (Porque quizás haya exagerado un poco, porque me fascina exagerar al escribir y al vivir, que viene a ser lo mismo). Es muchas cosas y es nada a la vez. Es un elemento. Una herramienta para poder pensar. Un recurso más, una línea de fuga que me sigue permitiendo ponerme en acción. No aletargarme. Nunca, nunca aletargarme.

Me recuerdo finalmente saliendo ya bajo el cielo nocturno de ese invierno incipiente. Caminando un poco sin rumbo, aún conmovido. Buscando a tientas un recorrido más o menos razonable para ir a dar clases. Para llegar entero y en una pieza al instituto terciario. A mis alumnos de Historia de los medios. A la carrera de Comunicación social. En fin, al mundo habitual. Ese mismo que tanto, a veces, me esfuerzo en impugnar. Pero al que hay que seguir, en algunos aspectos, reproduciendo.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s