Diario de los casi 40 años (36)

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Fue en el legendario cine Lorca (que por suerte todavía sigue entre nosotros, porque ya me han sacado varios cines de mi vida y no creo poder soportar más cierres, como el del Cineplex Lavalle, por no hablar del Cuyo o el National Palace de mi Boedo natal, en donde vi por ejemplo “Volver al futuro”, Héroes”, “El imperio contraataca” y muchos otros grandes éxitos de mi infancia), donde vi una de las películas que más me impactaron en aquel año de “primeras veces” que fue para mí 1993.

Me refiero a “Europa” de Lars Von Trier, ese “Viaje hipnótico al infierno postbélico de la IIª Guerra Mundial”, tal como la define uno de los sitios de Internet al que me dirijo para obtener la fecha de estreno de la película, un dato duro que me confirme que todo esto no es algo que soñé, o que todavía no estoy gagá (y no Lady Gaga, chiste malísimo, pero qué esperan de mí cuando este diario ya se está por suerte terminando) del todo.

La definición no puede ser más justa y precisa, pues es justamente “hipnótico” el viaje que nos propone ese eterno provocador que es Von Trier. Recuerdo como contemplaba extasiado en una pantalla que me parecía gigantesca, las imágenes de un blanco y negro contrastado y furioso, como pocas veces había visto en mi vida. Recuerdo esos incesantes viajes nocturnos en tren en los que se encontraba embarcado el protagonista, en una Alemania amoral, devastada y desolada tras la hecatombe nazi. Recuerdo sentir esa pregnante sensación de que todo estaba permitido, que la lucha por la encarnizada, acérrima y más básica supervivencia, en la que estaban inmersos todos los personajes, traspasaba la pantalla y me quemaba la piel. Y sentía que todo aquello me hablaba personal y literalmente, (a partir de esa voz en off de Max Von Sydow, que se regeneraba una y otra vez incesantemente en mi cabeza, mucho tiempo después de que la película hubiera terminado), porque en ese entonces yo era un nene de apenas dieciocho años que recién había sido eyectado de la burbuja del secundario, que se veía de pronto obligado a saber qué carajo quería de mi vida en un mundo crecientemente neoliberal, individualista y totalmente egocéntrico.

“La muerte, la culpabilidad, el suicidio, el colaboracionismo, el terrorismo, el espionaje, la lealtad o la traición”, dice el sitio de Internet consultado, son los temas predominantes de una película de la que ya no recuerdo casi nada, sólo perduran en mí algunas imágenes, sensaciones, atmósferas, temperamentos y circunstancias (auto)biográficas. Porque después de todo, qué es lo que queda de una película sino sólo imágenes sueltas, fragmentarias, dispersas, aisladas, pero nunca argumentos. Por eso no tiene sentido cuando la gente dice, “no me cuentes el final de la película”, como si el final fuera realmente algo importante, que hay que ocultar y esconder. Como si hubiera, de hecho, algún tipo de final.

Y el miedo. Recuerdo fuertemente esa intensa sensación de miedo, casi físicamente animal. La terrible, aplastante, pero a la vez subyugante sensación de miedo. Miedo a equivocarme, a fracasar, a no saber qué hacer ni qué elegir para mi vida. Miedo a pensar que ya era un adulto y tenía que valérmelas por mí mismo, sin guía ni instrucciones de uso (genial novela de Perec: “La vida, instrucciones de uso”, no dejen de leerla, recomiendo, antes de irme), sin soluciones externas ni garantías de ningún tipo.

El miedo por haber reconocido, sencillamente, que todo estaba en mis manos, que tenía (y aún tengo) un largo camino por recorrer. Que el mundo es una lotería, que todo está en juego, como me encanta decir a mí, y que nadie jamás sabe lo que va a pasar ni lo que nos espera a la vuelta de la esquina.

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2 comentarios to “Diario de los casi 40 años (36)”

  1. susanaaprende65 Says:

    ¡El cine Lorca! 1978 , creo… ¡Hace tanto tiempo ! Con Julio, compañero de oficina y amante del cine, como yo, habíamos visto un anuncio ! Nos pareció interesante la película y concurrimos, previo café calentito, en uno de esos sitios típicos de la Avda. Corrientes. Claro, que como nunca supimos de cuando era el anuncio, ya sentados en las cómodas butacas, disfrutamos de un film espectacular: “Circunstancias de la vida matrimonial” .
    El Lorca, un cine que, en todas las épocas, aún en las más difíciles y cruentas de nuestra historia, hizo gala de “buenas películas”.
    Ahora, gracias a esta divina democracia, las podes comprar en el quiosco de la esquina, aunque la reproducción deje bastante que desear. ¡Viva la patria libre y soberana!

  2. susanaaprende65 Says:

    El cine Lorca! 1978 , creo… ¡Hace tanto tiempo ! Con Julio, compañero de oficina y amante del cine, como yo, habíamos visto un anuncio ! Nos pareció interesante la película y concurrimos, previo café calentito, en uno de esos sitios típicos de la Avda. Corrientes. Claro, que como nunca supimos de cuando era el anuncio, ya sentados en las cómodas butacas, disfrutamos de un film espectacular: “Circunstancias de la vida matrimonial” .
    El Lorca, un cine que, en todas las épocas, aún en las más difíciles y cruentas de nuestra historia, hizo gala de “buenas películas”.
    Ahora, gracias a esta divina democracia, las podes comprar en el quiosco de la esquina, aunque la reproducción deje bastante que desear. ¡Viva la patria libre y soberana!

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