Diario de los 40 años (Final)

Esta es la última entrada/capítulo del diario. Es simplemente el final de algo y el comienzo de otra cosa nueva. De una cosa maravillosamente incierta, de un porvenir abierto. De un futuro por inventar, recorrer, imaginar, soñar.

Este juego se termina hoy y ahora para que empiece otra cosa. Ya veré qué, cómo, dónde, con quiénes y cuándo. Varias ideas, emociones y sensaciones me recorren. El juego se vio modificado y alterado, en parte, por las intervenciones de los lectores. En parte por mi propia mirada. Muchas cosas, de las más importantes de mi vida, han quedado afuera. Algunas de manera inconscientes, otras debido a una manifiesta decisión de mi parte. Porque no quiero ni me interesa contarlo todo. Narrarlo todo. Porque lo mejor de mi vida, lo más importante, por más que ame a la escritura, sucede siempre en off, fuera de campo, lejos de la escritura. Porque escribir es una cosa y vivir es otra. Por más que a veces se mezclen, se difuminen, y sus límites se entreveren hasta tal punto de ser indistinguibles para mí mismo. Miles de diarios podría escribir con todo lo que ha quedado afuera. Miles de entradas más podría haber escrito. Quizás lo haga. Quizás no.

Estos días pensé también que el fin de este diario quizás sea el fin de una estética, de una indagación en un procedimiento, de un abandono de la primera persona. Para ingresar en otra etapa. En otro momento narrativo, expresivo, vivencial. No lo sé. Está aún por descubrirse. Estoy abierto. Sólo eso sé. Lo veremos. Lo experimentaremos. Porque no hay manera de trabar la cerradura. No hay manera. Porque las bestias chillan y ya vienen a buscarnos. Y ahí vamos.

Por último, agradecer a quienes me leyeron. Varios de ustedes, amigos de pocos o de muchos años. Eso no importa. Lo que sé es que este diario posibilitó el encuentro, el compartir, el generar en alguno de ustedes recuerdos propios, de sus vidas, de sus momentos, de sus pasiones, deseos, dolores, etc. Lo sé porque algunos de ustedes me lo contaron. Sólo por eso este encuentro valió la pena.

Este es el final y el comienzo de algo. Lo mejor está por venir, lo sabemos. ¡INCREÍBLE QUE HAYA LLEGADO HASTA ACÁ!. ¡INCREÍBLE, INCREÍBLE, INCREÍBLE!

Si lo repito tantas veces y lo escribo con mayúsculas es porque todavía no caigo. No lo creo. Cuatro décadas es mucho y es poco. Es todo y es nada. Es sensacional haber vivido. Estar vivo. Lo sé. Sé que lo saben. No descubro nada con estas palabras. Nunca pretendí hacerlo.

Hay muchas cosas por cambiar. En mí y en el mundo. En el estado de las cosas.

Hay mucho por vivir en este futuro aún de página en blanco.

Una revolución solar se ha cumplido.

Una nueva revolución solar ha empezado y yo estoy todavía acá, contando el cuento.

El amor es para todos, para mis seres queridos, para mis amigos. Para mis compañeros y mis hermanos. Los amo (y los odio a la vez).

Nos vemos quizás en el diario de los cincuenta. Si llego. Si no, muchas gracias. Fue un placer llegar hasta acá.

Nos vemos a la vuelta de la esquina, tomando una cerveza, en el próximo escrito. O quizás no nos veamos nunca más.

Chau.

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