Entrevista en Clarín

Maximiliano de la Puente

03/08/10 – 00:46

“Los premios me han obligado a producir” Actor, autor y director, dos de sus obras fueron premiadas por el Instituto Nacional de Teatro y el Fondo Nacional de las Artes.

PorAdys González de la Rosa.Especial para Clarín.

Con el secundario recién terminado, empezó a estudiar actuación, más tarde dramaturgia y finalmente dirección. Y aunque se licenció en Ciencias de la comunicación y ejerce como crítico de cine y realizador audiovisual, su órbita natural es el teatro. En él transita indistintamente por los roles de actor, autor y director. Se declara un apasionado de las artes visuales y el cine y considera que todas contribuyen a su crecimiento personal e intelectual. “Creo que todas las actividades artísticas guardan relación entre sí. En la dirección teatral se ponen en juego aspectos visuales, sonoros y literarios, por lo que un conocimiento mayor me enriquece como director”, dice.

Maximiliano de la Puente es uno de los jóvenes más lúcidos e inquietantes de los que conforman hoy el circuito alternativo. Sus textos (Yace al caer la tarde y Diagnóstico: rotulismo) han sido premiados por el Instituto Nacional del Teatro, Argentores y el Fondo Nacional de las Artes. “Los premios han influido en mi escritura siempre de manera positiva, porque me han obligado a producir, o porque me han encarrilado en la actividad, al suscitar mi deseo de seguir vinculado al teatro”, explica. Sus obras se han representado en la Ciudad Cultural Konex y el Centro Cultural Rojas. Exigente con su dinámica de trabajo, este año estrenó Todos quieren lágrimas, proyecto de creación colectiva y publicó su libro Caen pájaros literalmente del cielo, que reúne nueve textos teatrales.

¿Cuáles son los disparadores de tu escritura?

Los disparadores con los que empiezo a escribir son muy amplios y variados. Me inspiran situaciones de la realidad cotidiana, momentos de mi vida diaria, fragmentos de diálogos que escucho en la calle o en un colectivo, pero también el cine, las artes visuales y la literatura (especialmente ciertos autores como Beckett), constituyen disparadores muy potentes a la hora de comenzar a elaborar el universo de una obra. Me interesan especialmente las “notas al pie” de una novela, de un cuento o de una película.

¿Qué niveles de concreción adquiere tu obra cuando es publicada en forma de libro y cuando es llevada a escena?

Son dos instancias completamente distintas, aunque complementarias. Cuando son publicadas en forma de libro, uno aspira a que se sustenten por sí mismas y no como experiencia escénica, que sean “buena literatura”. Son procesos creativos de una gran riqueza, que se nutren y se retroalimentan. En la puesta en escena, el texto no es lo único que narra, sino que éste entra en relación con el resto de los elementos. Es uno más, importante, pero no definitivo, en el ámbito de un montaje.

¿Te considerás parte de una generación de dramaturgos? ¿Con quiénes te atreverías a compartir esa denominación?

Más que de una generación de dramaturgos, soy parte de una generación de argentinos que ha crecido bajo el influjo de las destructivas políticas neoliberales. Formo parte de un teatro de la posdictadura. No creo que haya una generación de dramaturgos que tengan una propuesta o un programa estético homogéneo y claramente definido, sino al contrario, veo una multiplicidad de poéticas heterogéneas, variadas, disímiles, en donde mi mirada como teatrista es una más. Siento una gran empatía con quienes están haciendo teatro actualmente en el llamado circuito alternativo, en su voluntad de seguir produciendo, pese a las enormes dificultades logísticas, vitales y económicas. Hay una especie de actitud militante en el teatro, en el hecho de seguir haciendo a toda costa, con la que me identifico.

¿Cómo congeniar en un mismo espacio el rol de dramaturgo, actor y director?

En mi caso se complementan. Me interesa, como dramaturgo, potenciar la situación de escritura en sí misma. Lo que me resulta mucho más complicado es congeniar la actuación y la dirección. Esta simultaneidad es más compleja, porque se hace sentir, durante el proceso de ensayos, la falta de una mirada externa a la actuación, cuando el propio director es quien actúa.

En: http://www.clarin.com/deportes/Maximiliano-Puente_0_310169153.html

 

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