Donde el imperialismo divide para reinar, nosotros debemos estar unidos para no ser dominados

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El secundario fue una de las peores épocas de mi vida. Si no la peor. Casi casi como la actual. Como este momento. Me tocó cursar la secundaria en pleno período menemista. De mis clases de mecanografía no recuerdo casi nada. Es algo que hoy nos suena a prehistoria. Incluso a mí, que nunca aprendí a escribir con todos los dedos, pese a que estaba obligado a hacerlo. Uso solo dos dedos cuando escribo a máquina. Pero lo cierto es que en 1976 la mecanografía era una práctica de lo más común y una materia obligatoria en la escuela. María Marta era justamente profesora de mecanografía. Les dictaba frases como esta a unos pibes que me imagino absolutamente perplejos, somnolientos o indiferentes.

¿Se pueden imaginar esta situación? ¿Pueden ver a los chicos de primer año de una escuela cualquiera, en un día cualquiera, escribiendo esta larga y para ellos quizás incomprensible frase?¿Se la pueden imaginar ahora a María Marta, que encima era muy miope, manejando un Citröen destartalado junto a su marido Jorge, un tipo bajo, morrudo y rubio, de ojos azules, que le intentaría indicar el camino como podía, rezando para que no mataran a nadie? ¿Se la imaginan también a María Marta abandonando a su rica y poderosa familia terrateniente de Córdoba, y dejando a la vez las comodidades de la mansión que sus padres tenían en el ya inexistente barrio de Palermo Chico? Hoy esa zona se llama Barrio Parque. Donde vivía ya sabemos quién: el gato que tenemos como presidente.

¿Se la imaginan militando junto con Jorge en la Unidad Básica “Beto Simona” del barrio de Colegiales? Hoy todavía le llamamos Colegiales a Colegiales Vaya a saber por cuánto tiempo.

El resto no. El resto prefiero no imaginármelo. Me lo guardo para mí. O mejor, queda en off. Permanece en algún lugar más allá de mí, fuera de campo.

El resto incluye frases como orden de rendición, armas precarias, ráfagas de ametralladoras, móviles policiales, “subversivos abatidos”, etc., etc., etc. Frases que se deslizan desde el balcón del departamento que ocupaban María Marta y Jorge, (y en ese momento también Bernardo), en este mismo edificio y que nos miran, ellas mismas perplejas, recordándolo todo, ahora mismo, mientras estamos acá. Mientras nos encontramos recordándolos: ustedes y yo.

El 18 de octubre de 1976 yo apenas tenía un año, cinco meses y diez días. Faltaba mucho tiempo todavía para mis clases de mecanografía en el secundario. Los ejercicios que me daba mi profesora eran sencillos y no significaban nada: QWERT, YUIOP, ASDFG, ZXCVB, y otras cosas similares. Ahora que lo pienso, me hubiera gustado ser alumno de María Marta y escribir a máquina:

Donde el imperialismo divide para reinar, nosotros debemos estar unidos para no ser dominados.

Por más que seguramente no hubiera entendido en lo más mínimo esa frase a mis 13 años.

Por suerte, todavía tengo esta máquina portátil. Y tengo hojas también.

Por suerte todavía puedo escribir esa misma frase. Y ahora sí entender lo que significa.

 

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