Dolores (2004/05)

de Maximiliano de la Puente

hasta que al fin

el día llegó

al fin llegó

al final de un largo día

cuando ella se dijo

a sí misma 

a quién sino

es tiempo de parar”

Beckett

1.

Julián, (un nene rubio de unos diez años de edad), sentado frente a una mesa en el living de su casa, haciendo los deberes. Dolores, (su madre, una mujer joven, rubia), pasa a su lado. Julián levanta la cabeza y la ve.

Dolores: ¿Necesitás ayuda, mi amor?

Julián: Para mi cumpleaños quiero una muñeca.

Dolores: No te puedo regalar una muñeca. Eso es para las nenas.

Julián (profundamente triste, a punto de llorar): Por favor, mamá, quiero una muñeca para mi cumpleaños. No me la niegues. Por favor…

Dolores: No te preocupes que no te la voy a negar, mi amor.

Dolores se acerca a su hijo. Lo abraza.

2.

Agustina, (una mujer joven, morocha), y Dolores, junto con otras madres que están detrás de ellas, paradas próximas a la puerta de salida del colegio de sus hijos, esperándolos. Están muy cerca una de la otra.

Silencio.

3.

Julián y Dolores están mirando televisión, sentados en un sillón, en el living de su casa.

Julián (mirando a Dolores): ¿Mamá?

Dolores: Qué, mi amor.

Julián: ¿No me vas a comprar la muñeca que te pedí?

Dolores: No puedo, mi vida.

Julián: ¿Por?

Dolores: No sé… pienso que estaría mal que te compre algo así.

Julián: Pero a mí me gustan las muñecas.

Dolores: Ya lo sé. Y también te gusta disfrazarte.

Julián: Sí, me encanta disfrazarme.

Dolores: Y vestirte de mujer.

Julián: Sí, eso también me gusta.

Dolores: Tengo miedo.

Julián: No te preocupes, mamá.

Dolores: Tengo miedo por vos, mi amor.

Julián: No me va a pasar nada.

Dolores: Espero que no.

Julián: Quedate tranquila que no me va a pasar nada, mamá. Voy a estar bien.

Dolores: Ojalá.

Silencio. Continúan mirando televisión.

4.

Agustina y Dolores, (junto con otras madres que aparecen en segundo plano), paradas próximas a la puerta de salida del colegio de sus hijos. Están muy cerca una de la otra. Se miran. Se reconocen.

Agustina: Hola…

Dolores: Hola…

Agustina: ¿Cómo estás?

Dolores: Bien. ¿Y vos?

Agustina: Bien.

Silencio. Se miran por un instante. Luego cada una vuelve a mirar hacia la puerta por la que en unos instantes más saldrán sus hijos.

5.

Julián está recostado en la cama de su habitación. Entra Dolores.

Dolores: Tengo una sorpresa para vos, mi amor.

Julián: Qué es, mamá.

Dolores: Lo que me pediste.

Julián (sonriendo): ¿La muñeca?

Dolores: Sí.

Julián: ¿Dónde está?

Dolores: En el living. Andá a verla.

Julián: ¿Es la que yo quería?

Dolores: Sí, andá a verla. Dale.

Julián se levanta. Camina rápidamente hacia la puerta entreabierta.

Dolores: Mi amor.

Julián (deteniéndose): Qué, mamá.

Dolores: Dame un beso, mi amor.

Silencio. Julián vuelve sobre sus pasos, se acerca a su madre y la besa en la mejilla.

Dolores: Es como una bendición que me das.

Silencio. Julián sale rápidamente por la puerta. Dolores lo sigue con la mirada.

6.

Julián está acostado en su cama, jugando con su muñeca, muy contento. Dolores abre la puerta.

Dolores: ¿Estás bien, mi amor?

Julián: Sí, mamá. Muy bien. Gracias por la muñeca.

Dolores: De nada, mi amor. ¿Qué querés desayunar hoy?

Julián: Tostadas con dulce de leche, má.

Dolores: ¿Y no querés café con leche también, mi vida?

Julián: Sí, má. Gracias.

Silencio. Dolores cierra la puerta.

7.

Agustina y Dolores, junto con otras madres que aparecen en segundo plano, paradas próximas a la puerta de salida del colegio de sus hijos. Están muy cerca una de la otra.

Dolores: Sandor está cada día más grande.

Agustina: Julián también.

Dolores: Los chicos crecen muy rápido.

Agustina: Sí.

Dolores: Ojalá algún día dejaran de crecer.

Silencio. Se miran por un instante. Luego cada una vuelve a mirar hacia la puerta.

8.

En un banco de una plaza, Agustina, acostada, apoyando su cabeza sobre las piernas de Jorge, su esposo, que está sentado. De vez en cuando se miran intensamente. Jorge se acerca y la besa. Están tomados de las manos. Un poco más atrás, en el fondo, el pequeño hijo de ambos, Sandor, de unos ocho años de edad, juega y corretea por el lugar.

Atardece.

9.

Dolores está leyendo, sentada en un sillón, en el living. Entra Julián, visiblemente golpeado. Tiene moretones, y signos de haber peleado en todo su cuerpo. Lleva puesto el guardapolvo de la escuela, hecho jirones. En sus brazos tiene una muñeca descabezada.

Dolores (levantándose sobresaltada, al verlo): ¡Mi amor! ¿Qué te pasó?

Silencio. Julián sigue caminando, sin mirarla.

Dolores: Julián, mi amor, ¿qué te hicieron?

Silencio. Julián camina en dirección a su cuarto.

Dolores (yendo en dirección hacia Julián): Decime qué te pasó, mi amor.

Silencio. Julián sigue caminando.

Dolores: Julián, ¿estás bien?

Silencio. Julián entra a su cuarto. Cierra la puerta

Dolores se queda mirando la puerta cerrada.

10.

Mientras Julián duerme profundamente en su cama, a la madrugada, Dolores abre la puerta del cuarto y entra, haciendo el menor ruido posible. Permanece parada, observando a Julián. Lo ve dormir, ve su rostro golpeado, sus moretones. Al verlo así, llora en silencio. Julián, dormido, se queja en sueños.

11.

Escritorio de por medio, se encuentran sentadas la Directora de la escuela y Dolores, que llora desconsoladamente, en silencio. Se toma la cara con sus manos. La Directora la mira, sin saber qué decir ni qué hacer.

Directora (muy incómoda, a punto de llorar): …yo… yo… lo lamento muchísimo, Dolores…

Silencio.

Directora: …Yo… no… No pude hacer nada…

Silencio.

Directora: Quise… Traté… traté de evitarlo… te lo juro… de todas las maneras… como fuera…

Silencio.

Directora: no… no pude hacer nada… nada de nada… yo… llegué tarde…

Silencio.

Directora: no puedo… no pude controlarlos… todo el tiempo… no… no doy abasto…

Silencio.

Directora: No puedo…

Silencio.

Directora: No pude…

Silencio.

Directora: No sé como pudieron… cómo… cómo lo hicieron…

Silencio.

Directora: …No puedo… no pude… Perdón… perdón… perdón, yo…

Silencio. La Directora rompe a llorar. Dolores, a lo largo de toda la escena, continúa llorando, en silencio, con la cara tapada por sus manos. Echada hacia adelante, con la cabeza apoyada sobre el escritorio. La Directora no podrá dejar de mirarla. Nunca. Incluso cuando ella misma se ponga a llorar, seguirá mirándola.

12.

Sala de espera de un hospital. Madrugada. La habitación es completamente blanca. En el centro hay una mesita ratona de madera. Sobre la mesa, un vaso de plástico blanco, con manchas negras, lleno de agua.

Dolores está sentada en una silla. Lleva un abrigo de lana.

Entra Jorge, (médico de profesión), vestido con un guardapolvo blanco. Dolores, al verlo, se levanta rápidamente. Se acerca a él.

Dolores: ¿Cómo está?

Jorge: No estoy de servicio.

Dolores: ¿No me pueden decir algo?

Jorge: No. Lo siento mucho.

Dolores: Quiero saber cómo está.

Jorge: Están haciendo todo lo que pueden.

Dolores: No me dicen nada.

Jorge: Porque no saben nada.

Dolores: ¿Es grave?

Jorge: Es muy grave.

Silencio. Dolores llora sobre el pecho de Jorge.

13.

Dolores, sentada en una silla en la sala de espera del hospital. Lleva el mismo abrigo de lana.

Entra Jorge. Dolores, al verlo, se levanta rápidamente. Se acerca a él.

Jorge: Siguen sin saber nada.

Silencio. Dolores lo mira, con lágrimas en los ojos.

Jorge: Lo vi. Está igual.

Silencio. Dolores llora. Jorge la abraza.

14.

Jorge, Agustina y Sandor, están cenando en el comedor de su casa. Todos ellos están sentados a la mesa.

Agustina: En tiempos de crisis las personas tienden a preocuparse por otras.

Jorge: ¿Te parece?

Agustina: Al menos es lo que nos pasa a las mujeres.

Jorge: Piensan en el otro…

Agustina: Sí. Casi siempre.

Sandor: Me encanta la comida, mamá.

Agustina: Me alegro que te guste.

Sandor: Me gusta mucho el pollo con papas.

Agustina: Ya lo sé, mi vida.

Sandor: No puedo dejar de comerlo.

Agustina: Qué bueno, mi amor. (A Jorge.) ¿Cómo está?

Jorge: No la vi bien.

Agustina: ¿Cuándo la viste por última vez?

Jorge: La veo todos los días.

Agustina: Y hoy estaba mal.

Jorge: Muy mal.

Agustina: Es lógico.

Silencio. Comen.

Agustina: ¿No podés hacer algo?

Jorge: ¿Qué querés que haga?

Agustina: No sé. Ayudarla.

Jorge: No puedo hacer nada.

Agustina: Me da mucha pena.

Jorge: A mí también me da pena, pero no se puede hacer nada.

Sandor: ¡Má!

Agustina: Qué.

Sandor: Para mi cumpleaños quiero un autito.

Agustina: Está bien, mi amor. Para tu cumpleaños te vamos a regalar el autito que vos quieras.

Sandor (contento): Gracias, má.

Agustina: Seguí comiendo que se enfría.

Silencio. Comen.

15.

Sandor está recostado en su cama.

Agustina (abriendo la puerta y entrando con un paquete): Tengo una sorpresa para vos, mi amor.

Sandor: Qué es, mamá.

Agustina: Lo que me pediste.

Sandor: Qué.

Agustina: ¿Cómo? ¿Todavía no lo adivinás?

Sandor: No.

Agustina: Te traje al autito que nos pediste.

Sandor (sonriendo, sorprendido): ¿El que me había gustado?

Agustina: Sí, lo tengo acá. (Acercándose y entregándole el paquete.) Para vos, mi amor.

Sandor (agarrando el paquete y dándole un beso a la madre): Gracias má.

Agustina: Feliz cumpleaños, mi vida.

Sandor: Te quiero, mamá.

Agustina: Yo también, mi amor.

Silencio. Sandor abre el paquete. Agustina lo mira.

Sandor: Me encanta, má. Gracias.

Agustina: Me alegro mucho, mi vida

Silencio. Agustina se acerca y le da un beso. Sandor la abraza.

16.

Sala de espera del hospital. Madrugada. Dolores está sentada en una silla. Lleva el mismo abrigo de lana. Tiene la cara roja por el llanto.

Entra Jorge. Dolores, al verlo, se levanta rápidamente. Se acerca a Jorge, que le dice algo en voz baja. Dolores lo observa un instante, incrédula. Llora.

Silencio.

17.

Vemos la habitación de Julián, completamente ordenada. La cama, hecha, impecable. Todo en su correspondiente lugar. Sobre la almohada, en la cama, la muñeca de Julián, descabezada.

18.

Sandor, arrodillado sobre una silla, ubicada próxima al centro de la mesa del living, rodeado por unos pocos compañeros de escuela. Sobre la mesa vemos su torta de cumpleaños, con nueve velitas encendidas. Sandor está a punto de soplar las velitas. Tanto los nenes como Agustina y Jorge, (ubicados uno a cada lado de su hijo), están expectantes, esperando que él sople.

19.

Vemos nuevamente la habitación de Julián. La cama, hecha, impecable. Todo en su correspondiente lugar. Sobre la almohada, en la cama, la muñeca de Julián, descabezada. Dolores abre la puerta muy silenciosamente. Se queda un rato parada, contemplando detenidamente la habitación desde la puerta. Entra haciendo el menor ruido posible, como si Julián aún estuviera allí y no quisiera despertarlo. Va hacia la cama. Agarra la muñeca. La observa detenidamente. La acaricia muy suavemente. La acuna. La huele, buscando encontrar el olor familiar de su hijo en ella.

Con su mano libre, toca suavemente la almohada, en el sector en el que su hijo apoyaba la cabeza al dormir. Permanece un largo rato así, con una mano en la almohada y con la otra aferrada a la muñeca, temblando. Luego comienza a revisar los juguetes de su hijo, uno por uno. Siempre con la muñeca en sus brazos. Se sienta en una silla. Apoya la cabeza sobre la cama. Llora.

20.

Jorge y su familia, cenando. Están sentados a la mesa en absoluto silencio.

Jorge: No está nada bien… es muy grave…

Agustina: Es terrible…

Jorge: No se puede entender…

Agustina: ¿Cómo pudo haber pasado algo así?

Jorge: No saben muy bien. En un momento estaban todos los chicos jugando y después… no lo vieron más… y cuando lo vieron ya era muy tarde.

Agustina: ¿Cuántos le pegaron?

Jorge: Entre diez y quince chicos.

Agustina: ¿Diez o quince chicos contra él solo?

Jorge: Sí. Eran de grados más grandes. Algunos tenían doce o trece años.

Agustina: ¿Y por qué le pegaron?

Jorge: Porque le gustaba jugar con muñecas, creo.

Agustina: ¿Por eso?

Jorge: Sí.

Agustina: Es un horror.

Jorge: Ayer por la tarde entró en coma. Tenía heridas muy graves, en la médula y en el cráneo.

Agustina: Dolores debe estar destruida.

Jorge: Sí.

Silencio. Agustina y Jorge miran comer a su hijo, que está sentado a la mesa, sin prestar atención a la conversación de sus padres.

Agustina: ¿Pueden hacer algo?

Jorge: No. No se puede hacer nada. Es cuestión de unas pocas horas más.

Silencio.

Agustina: Tengo miedo.

Jorge: De qué.

Agustina: Tengo miedo de que a Sandor le pase lo mismo.

Silencio. Vuelven a mirar a su hijo.

Sandor: Mamá…

Agustina: Qué, mi amor.

Sandor: Me encanta la comida.

Agustina: Me alegra que te guste.

Sandor: Me gusta mucho el pollo con papas.

Agustina: Ya lo sé, mi vida.

Sandor: Me encanta mamá, gracias

Silencio.

Suena el teléfono varias veces.

Jorge y Agustina se miran extrañados porque alguien los llame a esa hora de la noche.

Jorge deja de comer. Se levanta. Se dirige hacia donde está el teléfono. Levanta el tubo.

Jorge: ¿Hola?

Se escucha el sonido de una voz telefónica inaudible.

Jorge: ¿Ahora?

Se escucha el sonido de una voz telefónica inaudible.

Jorge: Sí, no hay problema. Salgo ya.

Silencio. Jorge corta. Mira a su mujer, que lo está observando.

Jorge: Me necesitan del hospital. Una urgencia. Tengo que ir para allá.

Agustina: ¿Ahora?

Jorge: Sí, ahora. Es una urgencia. Después te llamo, ¿sí?

Jorge se dirige hacia donde está su mujer. Le da un beso de apuro y sale. Ella continúa mirando un largo rato por donde él salió.

21.

Jorge, parado en el umbral de la puerta de entrada del departamento de Dolores.

Dolores, frente a él, con la puerta entreabierta. Permanecen así por un tiempo, mirándose.

Jorge: Hola…

Dolores: Hola…

Jorge: ¿Estás bien?… ¿Puedo pasar?

Silencio. Dolores toma de la mano a Jorge. Lo hace entrar.

Jorge: Estaba muy preocupado. Pensé que te había pasado algo. No sabía qué hacer, si…

Silencio. Dolores se acerca a él. Lo rodea con sus brazos. Lo estrecha fuertemente contra sí. Llora en silencio. Jorge hace lo propio, intentando consolarla. Permanecen así, sin decir palabra.

22.

Vemos nuevamente la habitación de Julián, completamente ordenada. La cama, hecha, impecable. Todo en su correspondiente lugar. Dolores abre la puerta muy silenciosamente y entra haciendo el menor ruido posible. Lleva en sus brazos la muñeca descabezada de Julián. Va hacia la cama. La observa detenidamente. La acaricia muy suavemente. La acuna. La huele. La deposita sobre la almohada.

23.

Jorge y su familia, cenando. Están sentados a la mesa en absoluto silencio.

Suena el teléfono varias veces.

Jorge se levanta. Se dirige hacia donde está el teléfono. Levanta el tubo.

Jorge: ¿Hola?

Se escucha el sonido de una voz telefónica inaudible.

Jorge: Yo también. Voy para allá.

Silencio. Jorge corta. Mira a su mujer, quien lo está observando, como si sospechara que es Dolores quien llama.

Agustina: Otra urgencia

Jorge: Sí. Después te llamo.

Silencio. Jorge sale apurado, sin despedirse de su mujer. Sandor y Agustina continúan comiendo.

24.

Dolores y Jorge están sentados en un sillón, abrazados. Miran la televisión.

Jorge: Se lo voy a decir…

Dolores: ¿Tan pronto?

Jorge: Sí…

Dolores (con tristeza): No va a ser fácil. Ni para vos… ni para ella.

Jorge (con tristeza): Ni para Sandor tampoco…

Dolores: Es cierto…

Silencio.

Dolores: Tomate tu tiempo.

Jorge: Gracias.

Dolores: No te voy a presionar.

Jorge: Gracias.

Dolores: Por más que te extrañe, no tengo derecho a presionarte.

Jorge: Yo también te extraño.

Silencio. Miran la televisión.

Jorge: En estos días se lo digo. Te lo prometo.

Silencio. Siguen mirando la televisión.

Dolores: ¿Alguna vez engañaste a tu mujer?

Silencio. Él la mira.

Dolores: Quiero decir, antes…

Silencio.

Jorge: No. Es la primera vez. Nunca me había pasado algo así…

Silencio. Se miran.

Dolores: A mí tampoco…

Silencio. Siguen mirando la televisión, abrazados.

25.

Jorge y Agustina están acostados, leyendo, en silencio. Agustina deja de leer. Apoya el libro sobre la cama, inquieta. No sabe cómo plantear exactamente lo que va a decir.

Agustina: ¿Pasa algo en el hospital?

Jorge (dejando de leer): ¿Por?

Agustina (incómoda): No sé… es que me parece que últimamente estás teniendo muchas más urgencias… sobretodo de noche.

Jorge: Es normal.

Agustina: Sí, pero… antes tenías menos…

Jorge: Debe ser una mala racha.

Agustina: …Lo que pasa es que ahora con Sandor no te podemos ver nunca. No estás nunca en casa.

Jorge: Estoy trabajando. Trabajo mucho para mantenerlos, lo sabés bien. ¿Qué puedo hacer?

Agustina: Quedarte un poco más en casa, con nosotros.

Jorge: No puedo. Tengo mucho trabajo.

Agustina: Ya lo sé, pero últimamente estás muy raro, muy distante.

Jorge: No es cierto.

Agustina: Estás todo contraído, como si te estuvieras protegiendo de algo.

Jorge: No digas pavadas.

Agustina: Como si estuvieras ocultando algo, en realidad.

Jorge: Basta.

Agustina: ¿Adónde vas todas las noches?

Jorge: Al hospital. A trabajar, ya te lo dije.

Agustina: Me estás mintiendo…

Jorge: Me ofende que pienses eso.

Agustina: No te veo bien.

Jorge: Trabajo demasiado, nada más.

Agustina: No te veo nada bien.

Silencio. Agustina, molesta, agarra el libro que estaba leyendo. Intenta leer, pero no puede. Lo cierra. Está muy inquieta y arrepentida por haber llevado las cosas hasta ese punto.

Agustina: Perdoname. Sé que trabajás mucho. Y que lo hacés por nosotros.

Silencio. Jorge la mira. Se siente dolido y culpable al mismo tiempo.

Agustina: Perdón, en serio. No te ofendas.

Silencio. Jorge la sigue mirando de la misma manera.

Agustina: No sé que me pasa. Últimamente no estoy muy bien.

Silencio.

Jorge: Me duele mucho que dudes de mí.

Agustina: Sé que nunca me mentirías. No sé por qué dije eso. Perdón…

Jorge: Está bien, ya pasó. Además es cierto. Últimamente no estoy mucho en casa.

Agustina: No te preocupes. Vamos a dormir.

Jorge: Sí, vamos a dormir. Ya es tarde.

Silencio. Permanecen mirándose.

Agustina: Es sólo que… me gustaría que estés más distendido… que te sientas mejor con nosotros, menos tenso… menos obligado…

Silencio.

Agustina: Estas últimas días fueron terribles… Creí que querías estar solo. Por eso pensé en irme con Sandor a casa de mamá, por un tiempo…

Silencio.

Jorge: Yo tampoco estoy bien. Estoy muy cansado.

Silencio.

Jorge: No sé por qué… pero no… no puedo sentirme bien… por más que quiera…

Agustina: Ya lo sé.

Silencio.

Agustina: ¿Querés que nos vayamos a lo de mamá?

Jorge: No, por favor, no se vayan… No sé que voy a hacer…

Silencio. Se miran por un instante. Luego Jorge desvía la mirada, permanece inmóvil, pensativo.

Agustina: No te preocupes que no nos vamos a ir. Vamos a dormir.

Silencio.

Agustina: Buenas noches.

Jorge: Buenas noches.

Se dan un beso de rutina. Jorge estira la mano hacia el velador de la mesita de luz y acciona el interruptor, apagando la luz.

Voz de Agustina: Te amo…

Silencio.

Voz de Agustina: Ojalá lo sepas…

Silencio.

26.

Agustina está fregando el piso. Entra Sandor. Camina muy tranquilo.

Sandor: ¿Mamá?

Agustina (sin dejar de fregar): Qué, mi amor.

Sandor: ¿Yo soy hijo de papá?

Agustina (dejando de fregar, riendo): ¿Cómo?

Sandor: Quiero saber si papá es mi verdadero papá.

Agustina (incorporándose, seria): Por supuesto, mi amor. ¿Por qué me preguntás eso?

Sandor: No soy hijo tuyo solamente, ¿no, mamá? Soy hijo de los dos…

Agustina: Sí, mi vida. Por supuesto. ¿Por qué me decís eso?

Sandor: En la escuela dicen que no me parezco en nada a papá. Por eso pensé que por ahí yo no era hijo de él.

Agustina (muy seria): ¿Quién te dijo eso?

Sandor: Mi maestra.

Agustina: Habrá querido decir otra cosa. Por ahí oíste mal, mi amor.

Sandor: No, dijo eso. Me dijo que no me parecía en nada a papá, después de haberlo visto en la reunión de padres.

Agustina (enojada): Voy a ir a hablar con esa maestra tuya. Es una desubicada.

Sandor: No te preocupes, mamá. No me importa. Yo lo quiero mucho a papá, aunque no sea mi verdadero papá…

Agustina: No digas eso, mi amor. Él es tu verdadero papá.

Sandor: ¿En serio?

Agustina: Sí, claro, mi vida. Además no me gusta que pienses esas cosas. Papá te quiere mucho.

Sandor: Yo también lo quiero mucho a él.

Agustina: Ya lo sé, mi amor. Por eso a papá le dolería mucho que pienses esas cosas. Por favor no las pienses más.

Sandor: Está bien, mamá. No voy a pensar más eso.

Agustina: Andá a jugar, mi amor.

Silencio. Sandor comienza a caminar para irse.

Agustina: Mi amor.

Sandor (deteniéndose): Qué, má.

Agustina: Dame un beso, mi amor.

Silencio. Sandor vuelve sobre sus pasos, se acerca a su madre y la besa en la mejilla.

Agustina: Es como una bendición que me das.

Silencio. Sandor se aleja rápidamente. Agustina lo sigue con la mirada.

27.

Jorge y Agustina están acostados, leyendo, en silencio. Agustina deja de leer. Apoya el libro sobre la cama, inquieta.

Jorge (dejando de leer a su vez, mirando a Agustina, al notar su inquietud): ¿Pasa algo?

Agustina: No, es que… me acordaba de algo que me dijo Sandor el otro día.

Jorge: Qué te dijo.

Agustina: Nada, no tiene importancia.

Jorge: Contame.

Agustina: En serio, no tiene importancia.

Jorge: Quiero saber.

Agustina: Está bien, pero prometeme que no le vas a dar importancia. Ya sabés como son los chicos.

Jorge (serio): Decime qué te dijo…

Agustina: El otro día Sandor me preguntó si vos eras su papá.

Jorge: ¿Cómo?

Agustina: Me preguntó si eras su verdadero papá.

Jorge (riéndose, como si la idea le causara gracia): No entiendo. ¿Y quién va a ser si no?

Agustina: Es lo que yo le dije. Pero él pensó que por ahí vos no eras su papá.

Jorge: ¿Por qué pensó eso?

Agustina: Se lo dijo su maestra después de verte en la reunión de padres.

Jorge (serio): ¿Por qué le dijo eso?

Agustina: No sé, está loca. Dijo que no se te parecía en nada.

Jorge (molesto): Es una desubicada.

Agustina: Totalmente. Voy a ir a hablar con ella.

Jorge: No le puede decir eso.

Agustina: Claro que no.

Jorge: Además no es cierto. Sandor es idéntico a mí.

Agustina: Exactamente. Tiene tu nariz, tu boca, tus brazos… todo.

Silencio. Jorge se queda mirándola, pensando en lo que ella acaba de decir.

Jorge: ¿Y vos qué le dijiste?

Agustina: Todavía no fui a hablar con ella.

Jorge: A Sandor, digo. ¿Qué le dijiste?

Agustina: Le dije que obviamente vos eras su verdadero papá. Y que no tenía ningún motivo para pensar lo contrario.

Silencio. Jorge la mira, pensativo.

Agustina: No quiero que te preocupes.

Jorge: No estoy preocupado. Pero no me gusta que piense eso.

Agustina: A mí tampoco. Igual no creo que piense más en eso, después de lo que hablamos.

Jorge: Espero que no.

Agustina: Sandor te quiere mucho.

Jorge (serio): Yo también lo quiero. Pero no me gusta que piense que no soy su papá.

Silencio. Jorge permanece inmóvil, pensativo.

28.

Jorge está parado frente a un gran espejo, al costado de su cama. Observa su imagen reflejada. Primero sus ojos, luego su nariz, después su boca, sus brazos y las palmas de sus manos. Estudia detenidamente cada parte de su cuerpo, tratando de memorizarlas. Acostada en la cama, Agustina duerme profundamente.

29.

Vemos la habitación de Julián, impecable y ordenada. En la cama, Dolores duerme profundamente. A su lado, sobre la almohada, descansa la muñeca de Julián, con una nueva cabeza, cocida a mano. Por momentos, Dolores se queja, en sueños.

30.

Jorge, sentado en el borde de la cama, vestido para salir, mirando detenidamente a Agustina, que está profundamente dormida. Recorre con la mirada su rostro y su cuerpo, envuelto entre las sábanas. Lentamente, (tratando de que ella no se despierte), acaricia con el dorso de su mano derecha la mejilla de Agustina. Le da un beso en los labios. Muy suave. Agustina se mueve ligeramente pero no se despierta.

Jorge se levanta. La observa. Sale.

31.

Jorge y Dolores, sentados en un sillón del departamento de Dolores, abrazados, en silencio.

Jorge: … ¿tenés familia acá?

Dolores (con mucha tristeza): No… a Julián nada más..

Jorge (conmovido, en voz muy baja): Perdón.

Silencio. Jorge la estrecha contra sí.

Dolores: Es sólo que… lo veo. Lo veo siempre… en todas partes… A veces podría jurar que está en su cuarto, y hoy, cuando pasé delante de la escuela… me pareció verlo… Cuando lo veo, me sonríe. Lleva siempre su muñeca, la acuna… en sus brazos…

Silencio. Dolores llora.

32.

Sandor está sentado en un sillón, mirando televisión. Su padre, sentado en una silla muy cerca de él, lo está observando muy detenidamente. Lo recorre con la mirada. Observa sus ojos, su boca, sus brazos, sus manos. Trata de reconocer rasgos suyos en su hijo. Se lo ve inquieto.

Sandor: ¿Pasa algo, papi?

Jorge: No, mi amor. Nada. ¿Me podrías mostrar tus manos?

Sandor: ¿Las dos papi?

Jorge: Sí, mi amor.

Silencio. Sandor le tiende sus dos manos. Jorge las agarra muy suavemente. Las observa con mucho cuidado y detenimiento.

Jorge (para sí): Nada… no se parecen en nada…

Sandor (distraído, mirando la televisión): ¿Cómo papi?

Jorge: Nada, mi amor, nada. Vos no te preocupes.

Silencio. Jorge se acerca mucho a su hijo. Observa detenidamente sus ojos. Sandor intenta desviar la mirada de su padre, para poder continuar viendo la televisión.

Jorge (decepcionado, para sí, muy suave, en voz muy baja): …ni siquiera el mismo color…

Sandor: ¿Estás bien, papi?

Jorge: Sí, mi amor. No me hagas caso. Seguí mirando la tele.

Silencio. Jorge continúa estudiando el rostro de su hijo, mientras él mira la televisión.

Detrás de Jorge, (sin que ni él ni Sandor se den cuenta), Agustina permanece en silencio, observando la escena.

Sandor (mirando de pronto a su padre): Papi, por favor, no estés triste…

Silencio. Jorge lo observa, con los ojos llenos de lágrimas.

33.

Jorge, parado en el umbral de la puerta del departamento de Dolores.

Dolores, frente a él, con la puerta entreabierta. Permanecen así por un tiempo, mirándose, en silencio.

Luego, Dolores se acerca a él. Lo rodea con sus brazos. Lo estrecha fuertemente contra sí. Jorge llora en silencio. Dolores hace lo propio, pero fundamentalmente trata de consolarlo. Permanecen así, sin decir palabra.

34.

Jorge, situado cerca de la cama de su hijo, observa dormir a Sandor. Lo mira muy detenidamente. Lo recorre con la mirada. Se acerca. Agarra con mucha delicadeza y suavidad las manos de su hijo. Las acaricia. Las compara con las suyas. Las manos de Jorge tiemblan al tocar a su hijo.

Sandor, en sueños, se queja. Se da vuelta en la cama.

35.

Agustina y Jorge, en un banco de una plaza vacía y floreciente, sentados, en silencio.

Sandor, arrodillado en el suelo, está jugando muy concentrado con su autito de colección.

Jorge, completamente callado, mira hacia adelante, hacia un punto indefinido. Tiene la mirada perdida. Es un día luminoso, primaveral, claro.

Atardece.

Jorge sigue con la mirada perdida. De vez en cuando, observa detenidamente a su hijo, que sigue jugando.

Sólo se escuchan los ruidos y comentarios que hace Sandor al jugar con su autito.

36.

Agustina y Jorge están acostados. Agustina está por apagar la luz.

Agustina: Buenas noches.

Jorge: ¿Te diste cuenta que Sandor tiene una nariz muy rara?

Agustina: ¿Cómo muy rara?

Jorge: Sí, no sé… es muy diferente, muy extraña… me di cuenta el otro día…

Agustina: A mí no me parece extraña.

Jorge: Y no es la nariz solamente… la boca también, y las manos… y sus brazos…

Agustina: Sandor es perfectamente normal.

Jorge: Sí, ya sé que es normal, por suerte. No digo eso.

Agustina: ¿Y entonces?

Jorge (muy triste, sin mirarla): …No sé… pero es que… miro sus ojos, su nariz, su boca, sus brazos… Y después me veo a mí al espejo. Y no sé… es diferente… no le veo el parecido… no me reconozco en él…

Agustina: ¡Si Sandor es idéntico a vos!

Jorge: Yo no lo veo idéntico. Para nada.

Agustina: Es idéntico.

Jorge: No lo veo parecido a mí. En nada…

Silencio. Jorge llora. Agustina lo abraza.

37.

Jorge y Agustina, parados, en el medio del living, separados mesa de por medio. Él intenta acercarse, ella lo rechaza.

Agustina (llorando, con bronca): ¡Hijo de puta!

Él intenta abrazarla. Ella lo empuja.

Agustina: ¡Salí de acá, hijo de puta!

Jorge: Nunca fue mi intención lastimarte.

Agustina: ¡Qué linda manera de demostrarlo!

Jorge: Es cierto. Tenés que creerme.

Agustina: Son dos hijos de puta.

Jorge: ¿Querés dejar de decir eso por favor?

Agustina: Es la verdad. Son una mierda. Se merecen el uno al otro.

Jorge: Pienso en ella todo el tiempo. Pero nunca quise hacerte daño.

Silencio. Entra Sandor.

Sandor: Mamá, ¿cuándo vamos a comer? ¡Tengo hambre!

Agustina (gritando): ¡Hoy no vamos a comer nada por culpa de tu papá, que nos está dejando!

Sandor (a punto de llorar): Papá, por favor. No nos dejes.

Jorge: No los voy a dejar, Sandor. No te preocupes, mi amor

Silencio. Agustina va hacia la mesa. Allí hay un sobre de papel madera.

Agustina (dándole el sobre violentamente): Tomá.

Jorge (agarrando el sobre): Qué es esto

Agustina: Abrilo.

Jorge: Qué es.

Agustina: Fijate qué es.

Silencio. Jorge abre el sobre. Saca una hoja de papel blanco. Lee.

Agustina: Sandor es hijo nuestro…

Silencio.

Agustina: Tuyo y mío…

Silencio.

Agustina: Ya no hay ninguna duda al respecto, si es que tenías alguna…

Silencio. Jorge deja la hoja sobre la mesa. Se apoya sobre el respaldo de una silla. Llora. Agustina lo observa, totalmente conmocionada.

Agustina: Lo hice por vos… para que no sufras más por eso…

Sandor observa toda la escena, en silencio.

Jorge (incorporándose, con los ojos llenos de lágrimas): …Perdón… pero… pero no… no puedo hacer nada… Me tengo que ir.

Agustina: Por favor, no te vayas. Quedate.

Jorge: No puedo… Me tengo que ir… No puedo dejar de pensar en ella…

Agustina: No te vayas, por favor…

Silencio. Agustina intenta retener a Jorge, obstaculizándole el paso, utilizando a Sandor para eso, que llora sin parar. Jorge los hace a un lado.

Jorge sale.

Agustina y Sandor lloran.

38.

Dolores y Jorge están lavándose los dientes, al lado del lavatorio del baño, frente al espejo, en el que observan sus imágenes reflejadas.

Se los nota más aliviados y distendidos. Están en pijamas.

39.

Jorge está frente a la puerta cerrada del baño, esperando. Dolores abre la puerta. Camina muy lentamente. Está muy seria.

Jorge: ¿Y?

Dolores: Dio positivo.

Jorge: ¿Segura?

Dolores: Sí.

Silencio. Se miran, muy serios.

Jorge: Falta la confirmación.

Dolores: Sí.

Silencio.

Dolores: No quiero tenerlo.

Jorge: Yo tampoco.

Dolores: Qué bueno que pensemos lo mismo.

Jorge: Sí.

Silencio.

40.

Jorge y Dolores están parados debajo de la araña que ilumina al living, mirando la ecografía del feto. La observan por un tiempo. Luego, Dolores, visiblemente compungida, se marcha. Jorge se queda con la ecografía en la mano, observándola.

41.

Sandor y Jorge, sentados a la mesa de un restaurante. Están cenando, en silencio.

Sandor (sin mirarlo): ¿Papá?

Jorge: Qué, mi amor.

Sandor: ¿Vas a venir a comer a casa el domingo?

Jorge: No puedo.

Sandor (con tristeza, en voz baja): Vas a comer con ella, ¿no?

Jorge: Sí.

Sandor: Te voy a extrañar.

Jorge: Yo también, mi amor. Te voy a extrañar muchísimo. Pero nos vamos a ver muy pronto. Te lo prometo.

Silencio. Siguen comiendo.

42.

Jorge y Dolores, acostados, en silencio.

Dolores: Tuve un sueño espantoso.

Silencio. Jorge la mira.

Dolores: Desde que duermo con vos sueño cosas horribles.

Jorge: Entonces yo soy el problema.

Dolores (mirándolo): No, al contrario.

Jorge: ¿Querés que me vaya?

Dolores: Quisiera que me acariciaras.

Silencio. Jorge la acaricia.

Dolores (con los ojos llenos de lágrimas): El otro día pensé que no era capaz de tirar la ecografía, pese a que fui capaz de sacarme al bebé de adentro.

Silencio. Jorge sigue acariciándola. Dolores llora.

43.

Agustina y Sandor, cenando. Están sentados a la mesa en absoluto silencio. Ella come mecánicamente, sin prestarle atención a su hijo, que la observa sin decir palabra.

Agustina tiene los ojos rojos por el llanto. Apenas si prueba bocado. Está temblando. Luego de un momento, se levanta y sale. Se la escucha llorar. Sandor mira por donde ella salió. Él también tiene los ojos llenos de lágrimas. Se levanta. Camina en dirección hacia donde salió Agustina, sin salir del comedor.

Sandor: Mamá…

Silencio. Se escuchan sollozos.

Sandor: Mami…

Silencio. Se escuchan sollozos.

Sandor: ¿Estás bien mamita?….

Voz de Agustina: Sí, mi amor… estoy bien… no… no te preocupes… terminá de comer, por favor… yo… yo ya voy…

Sandor: Está bien, mami. Pero vení enseguida, por favor…

Silencio. Sandor vuelve a su silla. Continúa comiendo desganadamente.

Silencio.

44.

Dolores y Jorge sentados en silencio, en un banco de una plaza vacía y floreciente, al atardecer de un día primaveral de sol.

Dolores (con los ojos llenos de lágrimas, sin mirar a Jorge): …Llega en oleadas… me atraviesa durante varios días… me traspasa de una punta a la otra del cuerpo… de la cabeza a los pies… me atraviesa los costados… y después nada… se va… me olvido por un rato… por un rato nada más… así como vino se va… pero después vuelve… siempre vuelve… hasta que un día se va a quedar en mí para siempre… y no se va a ir nunca más…

Silencio. Jorge la abraza.

45.

Jorge, escondido entre algunos árboles, autos y carteles, está mirando, desde la vereda de enfrente, la salida de su hijo Sandor del colegio. Jorge lo observa, detenidamente, a la distancia. Observa también a su mujer, Agustina, que se acerca a Sandor y lo abraza. Ve finalmente cómo ambos se van caminando juntos. Jorge se queda mirando en esa dirección.

46.

Jorge está sentado en un sillón, leyendo. Dolores entra y se acerca a él.

Dolores (con lágrimas en los ojos): Tirala.

Jorge (dejando de leer): Qué.

Dolores: La ecografía. Quiero que la tires. Yo no puedo.

Jorge: Está bien.

Silencio.

Dolores: ¿La vas a mirar?

Jorge: No sé. No creo que sea muy buena idea.

Dolores: Mirala, por favor, antes de tirarla.

Silencio.

Dolores: Es lo único que me queda del bebé.

Silencio. Dolores llora.

47.

Dolores y Jorge cenan, en absoluto silencio.

Suena el teléfono. Varias veces. Ambos se miran.

Jorge se levanta muy lentamente. Va hacia el teléfono. Atiende.

Dolores sigue comiendo. Jorge termina de hablar. Vuelve a la mesa.

Dolores: ¿Cómo está?

Jorge (triste): …No muy bien…

Silencio.

Dolores: ¿Y Sandor?

Jorge (triste): …Igual…

Silencio. Se miran.

Dolores: Dale un beso de mi parte cuando lo veas.

Jorge: Gracias. Se lo voy a dar.

Silencio. Siguen comiendo.

Jorge: No sé como hablarle… No sé como acercarme a él… Me siento tan culpable.

Silencio. Dolores le toma la mano y lo acaricia, intentando consolarlo. Él, a su vez, la acaricia a ella.

Jorge: Si tuviera que volver a elegir, haría exactamente lo mismo. No cambiaría nada.

Dolores: Gracias.

Silencio. Dolores lo mira, sonriente. Él, a su vez, le sonríe también, aunque se lo ve triste y apesadumbrado.

Siguen comiendo. En silencio.

48.

Agustina, parada en el umbral de la puerta del departamento de Dolores.

Dolores, frente a ella, con la puerta entreabierta. Permanecen así por un tiempo, mirándose.

Agustina: Hola…

Dolores: Hola…

Silencio. Se miran.

Dolores: No te esperaba…

Agustina: No pensaba venir…

Dolores: ¿Querés pasar?

Agustina: ¿Sabés lo que estás haciendo?

Dolores: Yo…

Agustina (con los ojos llenos de lágrimas): No lo hagas.

Silencio. Dolores la mira, incómoda, sin saber que decir.

Dolores (dudando): No… no… para mí no es nada fácil.

Agustina: Por favor, no lo hagas.

Dolores: Lo amo.

Agustina: Yo también. Ese es el problema.

Silencio. Agustina da media vuelta y se va, muy rápidamente, sin mirar hacia atrás, muy consternada.

Dolores se queda mirando, con la mirada perdida, fija en el lugar en el que estaba Agustina, por un largo rato.

49.

Jorge está sentado en un sillón, leyendo. Dolores entra y se acerca a él.

Dolores: …Por favor…

Jorge (dejando de leer): ¿Estás segura?

Dolores: Lo necesito…

Jorge: Te va a hacer daño.

Dolores: Es necesario… no voy a poder dejarlo atrás si no…

Jorge: No quiero que te sientas mal, y menos por mi culpa.

Dolores: No te preocupes, no me voy a sentir mal.

Jorge: Siempre te voy a apoyar. Quiero que lo sepas.

Dolores: Ya lo sé.

Jorge: Nunca te voy a dejar sola.

Dolores: Por favor, aunque no lo entiendas…

Jorge: Está bien. Te quiero.

Dolores: Yo también.

Silencio. Jorge se levanta. Deja sobre el sillón el libro que está leyendo. Va hacia la mesa. Allí hay una carpeta, dentro de la cual está el informe que acompaña a la ecografía. Agarra la carpeta. La abre. Se detiene en el comienzo del informe.

Jorge (leyendo): Útero: con saco gestacional, de implantación fúndica posterior derecha, con reacción decidual normal. Se visualiza embrión. Se detecta cinética cardíaca.

Endiometrio de + – 14mm. de espesor.

Silencio. Jorge deja de leer. Levanta la vista y observa a Dolores.

Jorge (a Dolores): ¿Estás bien?

Dolores (con los ojos llenos de lágrimas, en voz muy baja): Seguí, por favor.

Jorge: No quiero seguir.

Dolores (llorando, apenas audible): Por favor, seguí. Si me querés, seguí…

Silencio. Jorge vuelve a fijar la vista en el informe.

Jorge (leyendo): Saco gestacional: diámetro promedio 7,9 mm. Ovario derecho: mide + – 35 x 19 mm. con cuerpo lúteo de + – 17 mm. Ovario izquierdo: mide + – 26 x 14 mm. Fondo de saco de Douglas libre de colecciones. E.G.A.: 3 semanas 5 días (+ – 7 días).

Silencio. Jorge levanta la vista. Mira a Dolores, que está llorando, en silencio.

Jorge: Basta, mi cielo… Se terminó…

Silencio. Dolores llora. Jorge la abraza.

50.

Agustina está ordenando algunas cosas que hay sobre la mesa del living. Entra Jorge, que viene a buscar a Sandor para llevarlo a pasear. Al verla a Agustina, se detiene. Ambos se miran sin saber qué decir.

Jorge: Hola…

Agustina: Hola…

Silencio. Se miran.

Jorge: ¿Cómo… cómo estás?

Agustina: Bien…

Silencio. Siguen mirándose.

Jorge: ¿Está Sandor?

Agustina: Está en su cuarto.

Jorge: ¿Está bien?

Agustina: Sí.

Silencio.

Agustina: ¿Estás viviendo con ella?

Silencio.

Agustina: ¿Vivís con ella?

Jorge: Agustina, por favor…

Agustina: Quiero saber.

Jorge: Sí. Vivo con ella.

Silencio.

Agustina (con los ojos llenos de lágrimas): Te extraño mucho.

Jorge: Yo también.

Silencio. Caminan el uno al encuentro del otro. Muy lentamente. Hasta quedar muy cerca.

Permanecen así.

En silencio.

FIN

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s