Buenos Aires en 100 palabras (5)

blanco encalada

Busco su dolor. Si no va a explotar al menos que le duela, pienso. Un laúd suena a lo lejos. No sé distinguir si lo toca ella, en pleno living de nuestra casa de Blanco Encalada. O si viene de otro continente. Ella me invita a jugar. ¿Sabe quién soy? ¿Sabe acaso cómo me llamo? Tengo grabado tu nombre, que es también el mío, y no me lo olvidaré jamás, dice. Pronto será todo oscuridad. Si lloro una vez más, me caigo. Confío en la música. Confío en el fin de los pequeños relatos. Y me dejo llevar…

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