Buenos Aires en 100 palabras (8)

boicotppal

Las calles de la ciudad están embanderadas de celeste y blanco: en los negocios, en los supermercados, incluso en los taxis vibran los plasmas en brillante HD. Las imágenes del Mundial de Rusia estallan en todas partes. Hace tiempo que decidí que el fútbol ya no me interesa. Hace tiempo también que decidí que el nacionalismo no me pertenece. Después de Auschwitz, Theodor Adorno dijo que ya no era posible escribir poesía. Parafraseándolo, agrego: después del Mundial 78, (“los argentinos somos derechos y humanos”) ya no es posible mirar ingenuamente ningún partido de fútbol. Ni siquiera en rutilante HD.

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