Archive for 22 enero 2019

No vale fin: voz extranjera

enero 22, 2019

Soñar con un destino es obedecer al mandato que, en nosotros, expresa una voz extranjera

Mirar despierto a ese mismo destino, obedeciendo a esa voz, agradeciendo, oyendo, despareciendo, cantando…

Expresar sólo lo que es necesario en el viaje. Tomar lo inhabitual. Ya.

Oír ese mandato y llevarlo al extremo, hasta desvanecerse por completo. Hoy.

Extremar precauciones. Ser a la vez intrépido y audaz. ¿Cómo? ¿Cuándo?

Responder a preguntas innecesarias es habitar el silencio del otro.

Inquietarse solamente en noches de luna llena. Sin ley.

Obedecer al sueño de devenir extranjero. Sin voz.

Despertar luego de una larga noche ajena.

Habitar una intrincada ciudad que desconocemos.

Destinar solo un minuto más.

El viaje nos espera.

Lamentamos dejar atrás…

…lo pasado.

Vamos.

Anuncios

Buenos Aires en 100 palabras (16)

enero 20, 2019

Había sido un día agotador. Con sus últimas fuerzas abrió la puerta de su casa. Se preparó una cena desganada y mínima. En el silencio de la noche, irrumpió una fastidiosa conversación en la que dos personas hablaban del deporte favorito de los porteños: denunciar. La conversación provenía de la calle. No lo dudó un instante. Buscó su pistola Taser reglamentaria -la misma que la Ministro del Interior había autorizado unos días antes, para que cada uno fuera su propio policía- y en unos momentos la calma se reinstauró. Ahora sí: pudo irse a dormir en paz.

Buenos Aires en 100 palabras (15)

enero 17, 2019

En todas las universidades de esta ciudad y sus alrededores en las que trabajó, suele decir lo mismo: la comunicación no existe. Hoy comprende que lo que en verdad siempre quiso decir es que la comunicación está atravesada por relaciones de poder. No importan abstractos conceptos como igualdad, horizontalidad, atenta y sincera escucha del otro. Lo que cuenta solamente es quién la tiene más grande. Cómo sojuzgar, dominar y humillar al otro, es decir, a uno mismo.

No vale fin: voces del afuera

enero 12, 2019

En el remanso breve de la madrugada, las voces del afuera nos asfixian.

Durante la mañana flotamos en la rutina, sin dejarnos llevar: la prisa…

Internalizamos el afuera hasta caminar con anteojeras, con un solo objetivo.

Llegar, llegar, llegar. Lo más rápido posible: nervios de acero.

El ciclo recomienza apenas queremos. Si me calmo, muero.

Si ahora desertara de esta manada ajena, lloraría.

Esperamos una eternidad en vano: éxito infructuoso.

Al atardecer, en el punto límite…

Siesta. Fiesta. Enarbolamos la zozobra.

Madrugo: dios nos odia.

Consulto lo ajeno.

Corro, quieto.

Silencio.

Buenos Aires en 100 palabras (14)

enero 8, 2019

semana_tragica

Camino por las calles de la ciudad entre miles de cadáveres apilados, uno encima del otro, mientras contemplo a la vez azorado como los “caballeros” de la Liga Patriótica violan sin cesar una y otra vez a mujeres de las clases populares. Nadie hace nada para defenderlas. Para defendernos. El Comisario General o Ministro del Interior asesina obreros sin parar: uno tras otro van cayendo sin piedad bajo los disparos de las armas de estos criminales sedientos de (aun más) poder. Chacarita, Villa Crespo, Once están de luto. ¿Alguien recordará esta masacre? Cien años después aún vivimos la “Semana Trágica”.

 

 

No vale fin: el uso de los placeres

enero 8, 2019

Cuando lo superior tiene por naturaleza bajo su poder a lo inferior, se dice que tal sujeto es dueño de sí mismo.

¿Será posible que tal sujeto sea alguna vez dueño de sí? ¿Será posible que sea realmente dueño de algo? ¿O no?

¿Será posible que lo superior se apodere arbitrariamente de lo inferior? ¿Qué es eso que llaman lo superior? ¿E inferior?

Digamos que yo soy inferior y vos sos superior. ¿Te apoderarías de mí? ¿Lo harías? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Ante quiénes?

Digamos que yo soy superior y vos sos inferior. Me apoderaría de vos sin dudas. Ahora mismo. Inmediatamente.

Digamos que algún otro, un extranjero, es superior a nosotros dos: seres inferiores. ¿Quién sobreviviría? ¿Vos? ¿Yo?

Digamos que nadie es superior a nadie, a nada. Todos somos iguales. ¿Para qué serviría eso?

Soy dueño de mí. Sos dueño de vos. Son dueños de sí. ¿Qué hacer ahora?

Soy dueño por naturaleza. Soy poderoso por inferioridad de los otros. Me temen. ¡Mierda!

¿Mierda? ¿No sería mejor otear el horizonte desde la cima montañosa y disfrutarlo?

Lo disfrutaría, sí. Y al final, sufriría. De puro masoquista que soy.

¿Y vos? ¿Lo disfrutarías? ¿Sufrirías? ¿Serías sádico o masoquista? ¿Te rebelarías?

Soy inferior. Lo admito. Soy esclavo. Jamás podría rebelarme, ¿no?

Soy superior. Lo concedo. Soy amo. Algunos me aman.

Observo el mundo desde la cima. Me observan.

Desde el llano, me freno. Camino dificultosamente.

Naturaleza obliga: voy barranca abajo. Ya.

Nadie me obliga: decido cuándo.

Lo estoy disfrutando, ¿no?

No lo creo.

Nunca más.

Poder.

No vale fin: El sueño del rey

enero 5, 2019

Si se despertara aquel rey, me apagaría como una vela.

¿Una vela vale acaso el sueño de un rey?

Una vela en la penumbra nunca vale mucho.

Si me despertara, me moriría ya mismo.

Aquel rey no es mi amigo.

El movimiento es mi amigo.

Aquel rey me ama.

Despierto solo ya.

Muero ahora.

Rey.

Buenos Aires en 100 palabras (13)

enero 4, 2019

haciendo-mierda-buenos-aires

Leo a la historiadora y crítica de arte, Claire Bishop, que dice: “La contemporaneidad dialéctica es una acción anacrónica que busca reiniciar el futuro por medio de la inesperada aparición de un pasado relevante”. Me pregunto entonces: ¿qué acción le devolverá a Buenos Aires la posibilidad de reiniciarse y de reinventarse? ¿Cuál será su instante fulgurante de pasado relevante que resurgirá de pronto en alguna de sus esquinas, para así poder dejar atrás, definitivamente, este oscuro y mediocre presente que la domina?

 

 

Buenos Aires en 100 palabras (12)

enero 1, 2019

chacarita

Un domingo por la tarde, en el cementerio de la Chacarita, donde están enterrados los comunes, los que nadie reconoce como hacedores de una vida excepcional. El sol en su punto más alto, primaveral. El recorrido es tranquilo y sereno. El paseo por las calles internas se topa de pronto con una tumba extraordinaria. Es la tumba de un nene, nacido en 1988, muerto en 2000. Doce años de vida, exactamente. En los bordes, todo alrededor, juguetes por todas partes. Autotitos, playmobils, muñecos, etc. Es una tumba muy bien cuidada. Muy respetada. Todo permanece intacto. Sin tiempo. Sin ánimo.