Buenos Aires en 100 palabras (17)

En el semáforo de Boedo e Hipólito Yrigoyen están “los trapitos”. Son siempre dos. Están prestos a limpiar los vidrios de los autos que se detienen en la esquina. Te los encontrás ahí día y noche, llueve o truene, en invierno o en verano. Escuchan cumbia a alto volumen. Los ves cada vez que pasás, cuando caminás por Boedo rumbo a Rivadavia, a la salida de la casa de tus padres. Te tranquiliza saber que están ahí. Firmes. Brillantes. Soberbios. Con las manos extendidas. Justo un segundo antes de que cambie la luz del semáforo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s