Archive for the ‘obra’ Category

Buenos Aires en 100 palabras (22)

mayo 26, 2019

En mi casa se habla siempre de la muerte. Cuando me pongo a pensar, me doy cuenta de que hace años que venimos hablando de la muerte. La personal, la íntima, la familiar, pero también la colectiva, la social, la política. Algunas formas de la muerte nos han llegado directamente. Hemos sentido su presencia físicamente. Concretamente. Otras no. A otras formas de morir sólo las hemos visto por televisión. Ajena y distantemente. Cuando se hablan de estos temas, a la hora de la cena, elijo callar. Callar y mirar el plato, sin más.

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Buenos Aires en 100 palabras (18)

abril 20, 2019

Viajo siempre en la Línea B de subte, al regresar del centro de la ciudad rumbo a mi casa. Su trazado directo, por Corrientes, me deja en Chacarita. Suelo bajarme en la Estación Dorrego. Cuando me acuerdo visito el santuario del “Gauchito Gil”, mi santo preferido. El único en quien en verdad creo. Sigo caminando por el Parque Los Andes y me adentro en los alrededores del cementerio. Lo que nos decimos “El Gauchito” y yo es un secreto compartido. Quedará guardado bajo cuatro llaves. A solas los dos: susurros inconfesables, pedidos, ruegos y agradecimientos. En suma: auténtica devoción.

Buenos Aires en 100 palabras (17)

abril 3, 2019

En el semáforo de Boedo e Hipólito Yrigoyen están “los trapitos”. Son siempre dos. Están prestos a limpiar los vidrios de los autos que se detienen en la esquina. Te los encontrás ahí día y noche, llueve o truene, en invierno o en verano. Escuchan cumbia a alto volumen. Los ves cada vez que pasás, cuando caminás por Boedo rumbo a Rivadavia, a la salida de la casa de tus padres. Te tranquiliza saber que están ahí. Firmes. Brillantes. Soberbios. Con las manos extendidas. Justo un segundo antes de que cambie la luz del semáforo.

No vale fin: voz extranjera

enero 22, 2019

Soñar con un destino es obedecer al mandato que, en nosotros, expresa una voz extranjera

Mirar despierto a ese mismo destino, obedeciendo a esa voz, agradeciendo, oyendo, despareciendo, cantando…

Expresar sólo lo que es necesario en el viaje. Tomar lo inhabitual. Ya.

Oír ese mandato y llevarlo al extremo, hasta desvanecerse por completo. Hoy.

Extremar precauciones. Ser a la vez intrépido y audaz. ¿Cómo? ¿Cuándo?

Responder a preguntas innecesarias es habitar el silencio del otro.

Inquietarse solamente en noches de luna llena. Sin ley.

Obedecer al sueño de devenir extranjero. Sin voz.

Despertar luego de una larga noche ajena.

Habitar una intrincada ciudad que desconocemos.

Destinar solo un minuto más.

El viaje nos espera.

Lamentamos dejar atrás…

…lo pasado.

Vamos.

Buenos Aires en 100 palabras (16)

enero 20, 2019

Había sido un día agotador. Con sus últimas fuerzas abrió la puerta de su casa. Se preparó una cena desganada y mínima. En el silencio de la noche, irrumpió una fastidiosa conversación en la que dos personas hablaban del deporte favorito de los porteños: denunciar. La conversación provenía de la calle. No lo dudó un instante. Buscó su pistola Taser reglamentaria -la misma que la Ministro del Interior había autorizado unos días antes, para que cada uno fuera su propio policía- y en unos momentos la calma se reinstauró. Ahora sí: pudo irse a dormir en paz.

Buenos Aires en 100 palabras (14)

enero 8, 2019

semana_tragica

Camino por las calles de la ciudad entre miles de cadáveres apilados, uno encima del otro, mientras contemplo a la vez azorado como los “caballeros” de la Liga Patriótica violan sin cesar una y otra vez a mujeres de las clases populares. Nadie hace nada para defenderlas. Para defendernos. El Comisario General o Ministro del Interior asesina obreros sin parar: uno tras otro van cayendo sin piedad bajo los disparos de las armas de estos criminales sedientos de (aun más) poder. Chacarita, Villa Crespo, Once están de luto. ¿Alguien recordará esta masacre? Cien años después aún vivimos la “Semana Trágica”.

 

 

Buenos Aires en 100 palabras (12)

enero 1, 2019

chacarita

Un domingo por la tarde, en el cementerio de la Chacarita, donde están enterrados los comunes, los que nadie reconoce como hacedores de una vida excepcional. El sol en su punto más alto, primaveral. El recorrido es tranquilo y sereno. El paseo por las calles internas se topa de pronto con una tumba extraordinaria. Es la tumba de un nene, nacido en 1988, muerto en 2000. Doce años de vida, exactamente. En los bordes, todo alrededor, juguetes por todas partes. Autotitos, playmobils, muñecos, etc. Es una tumba muy bien cuidada. Muy respetada. Todo permanece intacto. Sin tiempo. Sin ánimo.

Buenos Aires en 100 palabras (8)

junio 23, 2018

boicotppal

Las calles de la ciudad están embanderadas de celeste y blanco: en los negocios, en los supermercados, incluso en los taxis vibran los plasmas en brillante HD. Las imágenes del Mundial de Rusia estallan en todas partes. Hace tiempo que decidí que el fútbol ya no me interesa. Hace tiempo también que decidí que el nacionalismo no me pertenece. Después de Auschwitz, Theodor Adorno dijo que ya no era posible escribir poesía. Parafraseándolo, agrego: después del Mundial 78, (“los argentinos somos derechos y humanos”) ya no es posible mirar ingenuamente ningún partido de fútbol. Ni siquiera en rutilante HD.

Buenos Aires en 100 palabras (7)

abril 15, 2018

motos

Camino por el pasillo polvoriento repleto de estantes en los que abundan cascos, motores y otros repuestos de motos. Tengo entre 7 y 10 años. Cuatro años seguidos caminando en esa oscuridad, en medio de esa fugacidad del subsuelo perteneciente al comercio motociclístico de mi tío, ubicado en pleno microcentro porteño. En uno de esos recorridos, me enamoro de un casco azul francia. Voy todos los sábados al negocio con mi madre. Ella se sienta ante un escritorio. Mientras trabaja, me paseo con mi casco azul entre las estanterías, hasta que finalmente todo se desvanece.

 

Buenos Aires en 100 palabras (6)

abril 8, 2018

una critica de artes

“El momento oportuno llega cuando se pueden ver las cosas (especialmente lo que todo el mundo ya ha visto) de un modo nuevo. La consagración de lo obvio”. Es lo que me escribe una amiga por WhatsApp, mientras descanso en uno de los puffs del tercer piso de la Universidad Nacional de las Artes, apenas unos momentos antes de entrar a la última clase de la semana, a pocos pasos del Congreso Nacional. Afuera llueve como nunca desde hace meses. Adentro decido encomendarme entonces a lo obvio y asumo, una vez más, la crítica del artes de dar clases.